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Rincón de descanso bajo las hojas de las plataneras, en una finca de Tazacorte

Qué hacer en La Palma si llueve o hay calima

Lo primero que hay que saber: que esté nublado donde te alojas no significa que lo esté en toda la isla. Muchas veces basta con cruzar al otro lado.

por José Daniel Martín, Agricultor y cofundador de Finca Amor Platánico
Publicado el · Actualizado el

Aquí el tiempo es local, muy local

Esto desconcierta a casi todo el que llega. La Palma tiene una cumbre que pasa de los 2.400 metros y eso parte la isla en dos climas distintos.

Los vientos húmedos chocan contra el noreste y descargan allí. El oeste, que es donde está el valle de Aridane y Tazacorte, se queda a resguardo y muchos días amanece despejado mientras al otro lado hay un manto de nubes.

Así que antes de dar el día por perdido: mira el otro lado. Media hora de coche puede ser la diferencia entre lluvia y sol.

Funciona también al revés. Si estás en el oeste y te toca un día raro, en el norte puede estar saliendo el sol.

Qué es la calima en realidad

La calima es polvo en suspensión que llega del Sáhara. El cielo se pone lechoso, el sol se ve naranja y el horizonte desaparece.

No es peligrosa para la mayoría de la gente, pero fastidia dos cosas concretas: las vistas y la playa. Los miradores pierden casi todo el interés, y la mezcla de polvo y viento hace que la playa deje de ser agradable.

Suele durar pocos días. Si te pilla, el plan es reorganizarse, no resignarse.

Para el parte del día conviene mirar la AEMET, que es la fuente oficial de meteorología.

Lo que sigue funcionando con mal tiempo

Más de lo que parece, la verdad.

Las fincas y el campo

Una visita a una finca platanera aguanta bien la lluvia floja, porque se hace casi toda bajo las hojas. Las hojas de la platanera son enormes y tapan mucho más de lo que uno imagina: se oye el agua caer arriba y abajo apenas te mojas.

Con calima, además, da igual: aquí no hay vistas que se estropeen, lo que se mira está a un metro.

Los museos, que son pequeños

En esta isla los museos no son de pasar la mañana, y eso con mal tiempo es una ventaja: encadenas dos o tres. El Museo del Plátano se ve en media hora y cuesta dos euros.

Comer sin prisa

Suena a excusa, pero es verdad: una comida larga en el Puerto de Tazacorte, con el mar golpeando fuera, es de los mejores planes que da un día malo. Y no hay cola.

Lo que no vale la pena intentar

Los miradores. Con calima o con nubes bajas no se ve nada y el viaje es en balde. Déjalos para el primer día claro.

La Caldera de Taburiente con lluvia. El Barranco de las Angustias se pone resbaladizo y no es sitio para arriesgar.

El Roque de los Muchachos si hay nubes en cumbre. A veces se sube por encima del mar de nubes y es espectacular, pero si la cumbre está metida en la nube, no verás nada y hará frío.

Cuánta luz tienes según la época

Esto condiciona el día más de lo que la gente calcula. Según los datos oficiales de turismo de la isla, en invierno el sol sale a las 7:30 y se pone a las 18:30; en verano amanece a las 7:00 y anochece a las 20:30.

Dos horas de diferencia por la tarde es mucho. En invierno, si el día amanece malo y se arregla a mediodía, ya no te da tiempo a todo. Prioriza.

Lo bueno: Canarias tiene más de 3.000 horas de sol al año y aquí el clima es primaveral casi todo el año. Los días verdaderamente malos son pocos.

Si tienes una actividad reservada

Pregunta antes de cancelar. Muchas actividades al aire libre de aquí aguantan la lluvia floja sin problema, y el que las organiza sabe mejor que nadie si se puede o no.

En nuestro caso, la visita se hace salvo que el tiempo impida hacerla con seguridad. Si tenemos que suspenderla nosotros, se cambia de fecha o se devuelve el importe íntegro, a elección de quien ha reservado. Está escrito en las condiciones.

Lo que no hacemos es cancelar porque caigan cuatro gotas. Aquí llueve distinto a como llueve en la península.

La ventaja escondida de un día gris

Dos cosas mejoran cuando el tiempo empeora. La primera: no hay nadie. Sitios que en agosto están llenos, con nubes están vacíos.

La segunda: la isla verde se ve verde de verdad. Con la humedad, los barrancos y las laderas de laurisilva cogen un color que en los días secos no tienen. Hay quien viene buscando justo eso.

Si estás organizando el viaje entero, lo tienes todo en la guía de qué ver y hacer en La Palma.

Los datos de horas de luz y de clima proceden de visitlapalma.es, consultada el 11 de octubre de 2026. Para el parte del día, la fuente oficial es la AEMET. El resto es lo que vemos aquí cada temporada.